Vie, 17 Agosto
El tiempo - Tutiempo.net

 09 02 Manaos


La empresa acaba de anunciar una ampliación de planta que costó US$12 millones.

 


“Yo inventé todo. La marca, los guiones de las publicidades, todo ¿Vieron el “¡Vamos, Manaos!”? Yo dije cómo tenían que hacerlo. Porque no es un “Vamos Manaos” tímido ¡No! Es un “¡VAMOS MANAOS!”.

Orlando Canido tiene 61 años y desde el 2 de septiembre de 2004 produce Manaos, una de las gaseosas que sacudieron las góndolas gracias a sus publicidades protagonizadas por Martín Palermo, Enzo Francescoli, Juan María Traverso y “El Chaqueño” Palavecino.

Camisa arremangada, reloj de oro, los anteojos como eterno socio y el pelo canoso lo acompañan a medida que camina por la planta, en Virrey del Pino, mientras saluda a los operarios. La producción no respira y él tampoco. “Casi no vengo. A mí me gusta estar en la calle, vendiendo el producto, soy un comercial nato”, asegura Canido.

Su look difiere del que utilizó cuando recibió al presidente Mauricio Macri para anunciar la nueva línea de producción que costó US$ 12 millones. “Esta línea se tendría que haber inaugurado en la misma fecha el año pasado, pero tuve problemas para ingresar las máquinas. Nosotros depositamos todo en el Banco Nación pero el dinero no salió en tiempo y forma, así que se demoró la obra hasta que el proveedor se asegurara de que podía cobrar”, cuenta.

Para la visita oficial, Canido se vistió con traje y corbata. Pero este estilo le sienta mejor, lo muestra como lo que él mismo se define: un tipo de la calle. “Tengo mucha calle”, presume, sin aires de soberbia. “Yo soy muy querido acá en La Matanza como comerciante, les enseñé a todos a ser grandes y a ganar dinero. Cualquier cosa que yo quiera vender, tengo un ejército comercial que me apoya. Si mañana quiero hacer agujas de coser, la gente me apoya”.

¿Por qué Manaos se llama Manaos?

“Me arrepiento hasta hoy del nombre”, dice durante un alto del recorrido junto a la nueva línea de producción. Ahí mismo se fabrican 35 mil botellas por hora y 40 mil son etiquetadas en el mismo tiempo. Pero Canido, datos técnicos de por medio, no esconde ningún secreto sobre el origen de la marca ni de su nombre. ¿Por qué se llama Manaos? ¿Es brasilera?

Primero lo primero. Hay que saber que Canido, antes de ser el dueño de Manaos, tuvo una fábrica de soda y luego distribuyó gaseosas de diferentes marcas. Estuvo 30 años haciéndolo y, entre sus logros, resalta uno. “Impuse una marca a la que le compraba la producción y la distribuía. Se llamaba ‘Sao’. Era el año 2000 y, como había muchos productos importados, la gente creía que era brasilera”, empieza el relato.

Sin embargo, el dueño de Sao decidió salir a vender por su propia cuenta y corrió a Canido del recorrido. “Tomó la decisión de no venderme más productos a mí –pese a 10 años que trabajamos juntos- y salir a vender él directamente”, rememora, mientras la máquina sigue sacando una botella tras otra.

Canido se sintió dolido y quiso virar hacia otra pasión que tiene: el campo. “Mi idea era poner cabañas de Aberdeen Angus colorado y de caballo criollo. Me compré todo para armarla y mi conciencia no me dejó. Empecé a decirme a mí mismo que era un cobarde, que me había ido al campo a esconderme, que no quería ver la realidad, que me habían sacado del negocio”, dice. ¿Entonces? Canido vendió las 1700 vacas y los otros tantos caballos criollos en un solo día. Todo el dinero fue a la empresa. Pero… ¿qué nombre ponerle?

“Yo tenía que competir con la misma marca que había impuesto. Entonces le puse ‘Manaos’, porque también parecía brasilera. Maldigo la hora en que se me ocurrió Manaos. Le hubiera puesto ‘El Pampero’ o ‘Las Cataratas’, qué sé yo, pero no había ninguna intención de internacionalizar la marca”, cuenta y destapa todos los misterios que había en torno al nombre.


0
0
0
s2smodern