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 Pani cadenas Le Blé The conecction

 

 


El camino recorrido por aquellas que son elegidas por los foodies.


Capitalizaron el concepto de que sano, rico y gourmet pueden ser condiciones no excluyentes de un mismo plato. Instalaron el pan de masa madre, la noción del producto de estación, la idea de que una ensalada o un sándwich pueden ser opciones tanto o más sabrosas, elaboradas y seductoras que cualquier otra comida. Apostaron a los detalles: entendieron que desde los uniformes de los mozos hasta las piezas de vajilla más insignificantes que el cliente se encuentra sobre la mesa construyen la experiencia gastronómica que se vive en cada local.

Le Blé, Tea Connection y Pani son algunos de los exponentes de ese universo culinario que surgió hace poco más de 10 años y se fue expandiendo hasta dar forma a un nuevo competitivo nicho, con decenas de sucursales. La impronta que imprimen en sus propuestas y las tendencias internacionales de las uqe se nutren conforman sus sellos de identidad. La cadena belga Le pain Quotidien, que es reconocida en el mundo por sus panes rústicos artesanales y ya cuenta con 13 locales en la Argentina, tal vez sea el ejemplo más paradigmático con ese rasgo y la bandera de los productos orgánicos.

El marco de crisis económica actual los encuentra a todos consolidados, son empresas que consiguieron desarrollarse -a veces mediante el sistema de franquicias- aun en contextos no del todo favorables. Sin embargo, la inflación y la recesión con que terminó el 2018 disponen un presente desafiante que replanteó sus planes de crecimiento. Hoy, la creatividad y la innovación que caracterizó desde un principio a este modelo también se traslada a sus estrategias de resistencia.

Tea Connection

"La gran mayoría -de los foodies- nos cuenta que hacen deportes, valoran compartir tiempo con amigos y el 45% viene más de dos veces por mes. La mayor parte son mujeres en sus 30, si bien vamos teniendo mayor cantidad de visitas de varones con el tiempo", detalla Pablo Lorenzo, CEO de Tea Connection. El diseño y una ambientación moderna, sencilla pero también sofisticada, se replicó en sus 22 sucursales que trascendieron las fronteras nacionales. Con 3 locales en Santiago de Chile, 2 en Sao Pablo y 1 en la Ciudad de México, la firma se adaptó a los diferentes países y se retroalimentó con esas experiencias.

Con respecto a los planes de crecimiento, es cauto: "Solo estamos mirando oportunidades comerciales muy sanas que asumimos que son de muy bajo riesgo. Proyectamos alianzas para desarrollar nuestra marca en el interior del país desde 2019 junto a operadores de centros comerciales y emprendedores experimentados". Dentro de este panorama, el auge de la cultura del delivery vía smartphone es un buen aliciente. "El modelo es probado, genera volumen relevante y una experiencia muy sorprendente cuando sale bien, complementaria a la visita en locales. Estamos armados para tener muy buena performance en estas plataformas digitales, que se suma a nuestros índices de venta online de tés y accesorios", dice con tono auspicioso.

Pani

Fachadas llamtivas, banderines multicolores, objetos de diseño shabby clic (que mexcla elementos antiguos y nuevos): el eclecticismo y la impronta fresca de esta cadena responden el desenfado de su mentora Eliana "Pani" Trotta, quien hizo de cada rincón de los siete locales de Pani una postal altamente instagrameable. "La vida es rica" es el concepto fundacional de esta cadena signada por el estilo femenino que le dio su joven creadora y por una oferta gastronómica plena de sabores caseros y abundantes, con la estética irresistible del food porn.

Crecer de forma ordenada y atreverse a hacerlo sin perder la esencia de la marca fueron dos grandes desafíos. Hoy Pani factura $150 millones anuales, tiene siete sucursales -cuatro son franquicias- y está por inaugurar seis locales en lo que será el 2019. 

Como exponente de su generación, Trotta -de 27 años- está atenta a la demanda de los nuevos consumidores: el delivery vía smartphone ya representa el 8% de sus ventas totales. También planea sacar una línea de eCommerce "innovadora", que prefiere mantener en reserva hasta su lanzamiento para evitar copias.

Le Blé

El mayor crecimiento de la empresa se dio en los últimos cuatro años. Hoy, la facutración anual de las franquicias es de $260 millones. Y aunque en este 2018 tan crítico no hubo despidos, Paul Petrelli -creador de la cadena- asegura que hoy su mayor ocupación es transmitir calma dentro de la compañía. "La Argentina te obliga a ser todoterreno y este año es el Dakar. Las crisis te obligan a mirar muy fuerte hacia adentro, a hacer cambios, a gestionar mejor y optimizarte. Estas situaciones deprimen a la gente, por lo que hay que trabajar muy fuerte en el grupo y estar atento para que los locales no pierdan el ángel".

Con la marca instalada, la estrategia de Le Blé es no retraerse. La inflación no repercutió tanto en el tráfico como en el margen de ganancias. "Para muchos, la tentación es bajar la calidad del producto o achicar las porciones, pero no estamos dispuestos a hacerlo. Nuestro objetivo hoy es vender más. Cuando algo se torna demasiado caro, prefiero sacarlo de la carta. Si el cajón de limones se va a un precio imposible, no puedo cobrar una jarra de limonada $500. Prefiero no ofrecerla", explica. En sus locales, el ticket promedio es de $250.

La inminente apertura de tiendas boutique con la modalidad take away es una de las acciones mediante las cuales esta firma busca cumplir el objetivo de aumentar sus ventas. Otra es producir más a nivel interno y reducir la tercerización. Para eso, la empresa acaba de invertir en maquinaria que cotiza en euros. "Tardaremos más en amortizarlas pero las preciso para ofrecer más calidad en la parte de producción. Hoy la clave es no perder tráfico. No me molesta que vengan y se tomen un tazón de café con leche con sorbete entre tres. Más adelante se mejorará el ticket promedio, lo importante es que nos sigan eligiendo", concluye Petrelli.


 Fuente: Cronista

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