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La disrupción llegó para quedarse en el mundo corporativo y todas las industrias enfrentan el reto de renovar su modelo de negocios para adaptarse al cambio tecnológico.


Los nuevos negocios no se construyen con ladrillos: códigos, clics, inteligencia artificial y blockchain marcan las nuevas bases de las empresas digitales. Aquellas organizaciones que se transforman incorporan estas herramientas a sus actividades para pasar al mundo que vive conectado en red y con la inmediatez como norma.

La digitalización no espera a ninguna industria, aun a las más tradicionales y reguladas, como los bancos. "La concurrencia, es decir, gente online transaccionando, pasó de un promedio de 3000 personas en simultáneo a estar entre 9000 y 10.000", explicó Juan Curutchet, presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires. "Las operaciones por ventanilla bajaron el 20% y por home banking aumentaron un 200%", dijo, y agregó que el desafío es educar a los adultos mayores y a las personas de menor nivel educativo. "La tecnología es amigable; hay que invertir en capacitación", explicó el titular de la entidad provincial. "Son tecnologías que requieren datos que se deberían haber juntado hace 20 años, pero la oportunidad está en poder pegar un salto y ponernos al día hoy", enfatizó.

Para generar nuevos jugadores en la industria tecnológica es fundamental apostar por la educación de las nuevas generaciones, ya que requiere de puestos de trabajo calificados. Según Curutchet, parte de los esfuerzos de llevar la digitalización a las aulas tiene que ver con la infraestructura. "En Estonia el 97% de las escuelas tiene Internet. La digitalización puede plantear una solución, pero si no hay conectividad, no es posible".

La visión es compartida por el publicista Carlos Pérez, presidente de la agencia BBDO Argentina. "El tono apocalíptico que rodea a la conversación sobre la digitalización es erróneo; es una oportunidad para hacer un salto de fases y ponerse al día en poco tiempo", dijo.

"Hoy estamos sofocados por la cantidad de información, es central la interpretación", explicó el publicista, que insistió en tomar los datos necesarios para encontrar lo que en la jerga se denomina "información emergente" y que por medio de la interpretación se llegue a una verdad. "Se habla de creatividad programática, muchas marcas generanassets, piezas creativas con 200 o 300 variables que se automatizan en las redes sociales a partir de medir cuál funciona mejor", contempló Pérez.

Una de las industrias que más sintieron la transformación fue la del turismo, y Juan Pablo Lafosse la vivió como uno de sus protagonistas cuando pasó de crear Asatej para reconvertirla en Almundo, un portal de viajes. "La industria de los viajes es de las que más han cambiado", comentó. Los casos de Uber y Airbnb son algunos de los ejemplos de un sector en el que se pueden encontrar y contratar millones de opciones en todo el mundo en solo segundos. "Se automatizaron muchos procesos y además podemos conocer eficazmente a los clientes para llevar acciones de personalización y mostrarle a cada usuario aquello que creemos que es necesario", dijo.

Hay quienes temen que la transformación digital genere desempleo. Pero Hernán Kazah, fundador y socio gerente de Kaszek Ventures, cree que a la larga será un problema que se resolverá. "Hace 100 años el 50% de los trabajadores se dedicaba al agro; hoy, solo el 4%. Tal vez haya momentos en que se sufre un poco más, pero a largo plazo la tendencia es positiva", graficó. Si bien hay puestos de trabajo y actividades que quedarán obsoletas, también habrá nuevas opciones, pronosticó. "La gente de Google nos cuenta que si hoy hubiera el doble de ingenieros en software, estarían todos contratados. La oportunidad está, la capacidad no está totalmente desarrollada en la población y no es que la educación tradicional no importe, pero sí es necesario adaptarnos", dijo.

Kazah destacó igualmente la necesidad de transformar los procesos de formación para adaptarlos a los tiempos que corren. "En nuestra infancia teníamos largas horas teóricas sin prácticas, pero hoy hay que tener módulos cortitos de teoría seguidos por práctica para tener la gimnasia del conocimiento. Vemos que hay más proyectos en la Argentina que hace cinco años, somos optimistas, pero persiste el desafío del talento humano", analizó.

Kazah piensa el fenómeno desde el sombrero del inversor: "Más que buscar oportunidades, detectamos creadores, personas emprendedoras que puedan llevar adelante ideas innovadoras y que creamos que tienen la chance de disrupción para pasar de un método viejo a uno nuevo". Con respecto al financiamiento de venture capital en el país, destacó que hace 20 años era casi inexistente, pero hoy tiene algún movimiento: "En Estados Unidos el porcentaje de la economía que se destina a inversiones es menos del 1%, pero si se miran las principales compañías del mercado bursátil se ve que nacieron a partir de emprendedores y que todas estuvieron apoyadas por fondos de capital emprendedor", destacó.

Diego Pando es uno de los creadores de Digital House, el primer coding school de la Argentina, y también figura en su CV ser el fundador de Bumeran, el principal portal de empleos de la región. Según el emprendedor, "pensar en grande" es parte fundamental de la transformación digital, que ya no conoce límites geográficos como barreras para hacer negocios. "En proyectos previos aprendí que la regionalización es parte de la consolidación; nos moviliza transformar vidas y la manera de hacerlo es con negocios rentables, que piensen en grande y generen valor", dijo Pando. Las nuevas carreras apuntan a estar relacionadas con inteligencia artificial y data science, como también robótica, precisó. "Estamos trabajando en cuatro colegios armando los perfiles el futuro -señaló-. Es una fuente de empleo asegurada, los perfiles técnicos que antes eran losnerds escondidos de las empresas hoy están sentados a la mesa del directorio".

Quienes impulsan el paso de la transformación digital son los empleados millennials, a los que se les dedicó una buena parte de la conversación. Lafosse dijo que hay un discurso fácil "de pegarles a los millennials". Sin embargo, el CEO se siente "identificado con su cultura" porque saben encontrar un equilibrio más saludable en su vida. "Si se sienten apasionados por un proyecto, son los que más esfuerzo ponen", agregó.

Kazah se sumó a defender a los más jóvenes: "La lectura del sombrero viejo es que son vagos, pero la más filosófica y real es que entienden que uno no puede hacer únicamente una cosa (como trabajar) porque hay que formarse constantemente", concluyó.


 Fuente: La Nación

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